~~~
Ana.
La sola idea de que Levy encuentre a Calel en mi habitación hace que se me ponga la carne de gallina y si por un baile se ha puesto como se ha puesto, encerrándome ya por dos días, no quisiera ni pensar qué ocurriría en esta situación.
Pero Calel parece inamovible, como si esperara enfrentar a Levy con sus puños a sus costados y poniendo su cuerpo delante de mí.
― ¡Por favor, vete! ―le ruego, mientras lo jaloneo para que se vaya por la ventana por la que vino.
No, no permitiré que esto