~~~
Ana.
Las manos me tiemblan, al tiempo que estoy tratando de abrir la dichosa carta, aunque, si debo ser sincera, tengo mucho miedo de su contenido, sin embargo, es mejor la más amarga de las verdades, que vivir en la zozobra.
Entonces, lucho en contra de las lágrimas, las cuales no me dejan leer con tranquilidad.
“Mi querida Ana.
No te culpo, en serio que no lo hago, a pesar de que es lo que debo haberte hecho creer, luego de mi partida en medio de la batalla.
Mi patética familia era todo l