Perspectiva de Ella
El movimiento bajo mi piel fue tan leve que por un instante pensé que lo había imaginado.
Pero volvió a ocurrir. Esta vez un poco más fuerte.
Sin pensarlo, tomé la mano de Alexander y la llevé hasta mi vientre. Sus ojos verdes se abrieron lentamente mientras entendía lo que estaba pasando.
Nuestro bebé.
Era la primera vez que lo sentía moverse.
Después de meses de náuseas, cansancio constante y visitas interminables al médico, por fin había un momento que hacía que todo parec