Perspectiva de Ella
El sabor salado en mis labios me despertó. Jadeé y abrí los ojos de golpe, pero no encontré nada frente a mí. Solo el viento y aquel horizonte verde que me resultaba tan familiar, cubierto por nubes oscuras que se arremolinaban a lo lejos.
Bajé la mirada y vi el enorme mar que se extendía debajo de mí. De sus profundidades llegaban gritos y gemidos, mientras brazos, manos y extremidades se alzaban y retorcían en el vacío, tratando de aferrarse a algo que no existía.
El mar de