Él se dio una ducha y se cambió de ropa, quería verse formal, después de todo el almuerzo seguía siendo de negocios, y la apariencia dice mucho del negociador, quería proyectar confianza y tranquilidad a Mikel, alejarlo de las dudas y las suposiciones que pudieran afectar sus planes, y los de Isabella.
Salió al pasillo y revisó su reloj, faltaban cinco minutos para ponerse en movimiento o el tráfico de medio día les jugaría en contra.
Se acercó dos veces a la puerta de Isabella y estuvo a punto