Los siguientes días fueron muy difíciles para ambos en la mansión Lennox.
Isabella esperaba que James se fuera a la oficina para salir de su habitación, y se encerraba cuando llegaba la hora de que regresara a casa.
James, por su parte, pasaba el día entero totalmente distraído, con la cabeza en otra parte, muy lejos de las ocupaciones de la empresa, maquinando la manera de hablar con ella, de demostrarle sus sentimientos y aclarar que todo había sido una enorme confusión.
Pero estaba difícil l