A Mikel no le gustó ni un poco el comentario de su mujer, pero hizo caso omiso, no quería entrar en una discusión con ella, siempre las perdía, así que tomó un poco del postre y entró en la habitación de su hijo.
— ¿Mat?
— Papá, ¿Qué haces aquí?
— Vine a traerte esto — le dijo extendiéndole un poco de tiramisú.
El niño lo tomó y se quedó mirando el plato.
— Pensé que no querías que comiera — Dijo con la vista clavada en el postre.
— ¿Por qué dices eso, hijo? — Con un poco de asombro.
— Porque s