— ¿Por mi culpa? ¿Es en serio? ¡No, papá! Este es tu problema, esta es tu compañía, y esos fueron tus errores, qué digo errores, ¡Tus delitos! ¡Da la cara por ellos como un hombre!
Emmett no podía dar crédito a las palabras que estaba escuchando de su propio hijo, ¿Cómo era posible que le gritara de esa manera y se enfrentara a él? ¡Lo estaba retando! El viejo Wolf no se quedaría tranquilo, nunca se lo perdonaría.
Diana, la secretaria, se movió con cuidado hasta escurrirse hábilmente de la ofic