— Si… eso es, Mikel, quieres saber el resto de la historia, ¿No es verdad?
La frase de Astrid había quedado colgada en el aire, congelada en el tiempo y en el espacio, esperando a Mikel terminara de asimilar lo que acababa de escuchar.
— ¡Vamos, Mikel! No puedes decir que no sabías qué había más, debiste intuirlo — Le dijo de modo acusador.
— ¿Qué más tienes que decir? — En este punto el creyó haber perdido la capacidad de asombro, pero estaba equivocado.
— Tu padre fue quien planeó lo de la es