Capítulo 12
Mi alma flotaba en el cielo, observando cómo todo se desarrollaba lentamente. Cuando Caleb lloraba sobre mi cuerpo, la puerta principal se abrió.

Lydia entró con un brillo alegre, esa sonrisa triunfante que ya le conocía iluminando su cara. No tenía ni idea de lo que había pasado.

—¡Ya volví! La junta con los ancianos de la manada salió de maravilla hoy. Creo que ya los convencí de que me apoyen... Ah, por cierto, vi a Elena antier. Estaba por ahí con un Omega errante en los límites del territor
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