CALEB
Caleb estaba en el Salón del Consejo de la manada, discutiendo las defensas de la frontera con los Sabios.
Una notificación resonó en su enlace mental. Era un mensaje de Elena.
“¿Y ahora qué está planeando?”, pensó con impaciencia mientras lo abría. Pero en cuanto la grabación empezó a sonar, el color se le fue de la cara.
La voz de Lydia se escuchaba nítida y clara: “Desde que tenías doce años, he puesto veneno de acónito en tu comida...”.
“El polvo de plata en tu uniforme, el empujón en