Capítulo49
La puerta de la residencia se cerró, dejando a la señora Minerva fuera.

Doña Filomena no tenía deseos de comentar nada acerca de los Vogel.

Al ver la expresión preocupada de Eduardo, —le preguntó:

—Señor Eduardo, ¿qué ha pasado?

Eduardo entregó el látigo al mozo y movió la pierna izquierda para aliviar la molestia. Había montado a caballo todo el día, y su pierna herida comenzaba a dolerle.

—La Princesa Heredera no aceptó los regalos de la señorita. —dijo en voz baja, preocupado de que alguien m
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