Él era el principal comandante del ejército en batalla, y aunque no hubiera guerra y permaneciera en la capital, era ya de por si mucha responsabilidad. Con tantas responsabilidades militares, ¿cómo podía ocupar también el puesto de ministro de tribunal?
Además, el tribunal supremo era responsable de los casos penales y de sentencias importantes, tareas que en su mayoría eran administrativas y requerían de muchas vueltas y entendimiento de leyes y todas sus trampas. ¡Pero él era un general!
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