Cinco días después, Isabella llegó a villa Luz justo al mediodía.
Durante el viaje, aunque se alojó en posadas, apenas pudo comer y evitó beber mucha agua, temiendo que detenerse durante el día para usar el baño retrasara su marcha.
Por eso en tan solo cinco días, había adelgazado notablemente.
Siguiendo las indicaciones de Cicero, preguntó por el camino y llegó al lugar indicado.
Era una propiedad en villa Luz, donde, según Cicero, el rey estaba alojado con el niño.
Isabella, con la garganta se