Doña Rosario envió invitaciones a las esposas de dos oficiales del ministerio de defensa y guerra del reino, y también hizo llegar una invitación a la esposa del máximo responsable de dicho ministerio, aunque suponía que esta última no asistiría. Sin embargo, pensaba que las otras dos damas seguro que vendrían. Su plan era, cuando llegaran, preguntarles sobre la situación general de la guerra y cómo planeaba el ministerio de defensa del reino otorgar las recompensas por los méritos obtenidos.
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