Hana suspiró aburrida. Después de llevarle esa extraña caja a Adrien a pedido de Jade, había vuelto a su habitación, que era más parecida a una celda desde su perspectiva. Ya había almorzado y no sabía qué hacer ahora. No podía siquiera convertirse en loba y salir a correr por el bosque, ya que no se le permitía salir a las afueras. Estaba tan aburrida que, para pasar el tiempo, investigó cada rincón de la elegante habitación.
—¿Bombones de chocolate? ¿Por qué una revista se llamaría así? —murm