—Camila y yo somos pareja. —confesaba, reteniendo el aire dentro de sus pulmones. —Y decidí que lo mejor para ambos es alejarnos de todo esto. Queremos formar y ver crecer al bebé sin que nada de esto lo involucre. Quiero tener una vida normal con Camila y nuestro hijo. Quizás consideres que estoy siendo egoísta, pero aquí, frente a ti, hermano, renuncio a seguir siendo el segundo al mando de esta manada.
El silencio que arropó la sala de reuniones comenzó a calar en sus oídos profundamente. La