Capítulo 50. Secretos
La luna dejo caer su brillo esplendoroso sobre Nero y Luz, ambos se veían con una intensidad
que jamás habían sentido.
Ella se veía preciosa, la luna hacia un juego perfecto con su pelaje. Raí buscaba la forma más sutil de salir y casi rogarle a Luz que lo dejará conocerla, pero parecía tan terminada y en realidad lo era. Por supuesto que lo amaba, era una cualidad que la hacía solamente suya, pero también en aquel momento era una preocupación y un estorbo.
—¿Por qué dices eso? —le preguntó