Capítulo 19. ¡Quítate ese vestido!
Henry juró que vio el rostro de la dama cambiar tan rápido como lo que parecía un relámpago. Pasó de esa tierna y dulce sonrisa a la expresión más fría del mundo en cuanto vio a su hijo bajar las escaleras de la mansión.
—¿Se encuentra bien, señora Cook? —le preguntó Henry muy bajito—. Parece que algo le disgusto demasiado.
Pero aquello en lugar de ser respondido por la anciana fue suplantado por las palabras su hijo.
—Estaban… haciendo cosas y… por eso no pude limpiar —murmuró cabizbajo y entr