—Estoy bien. Pero tú, has perdido mucho peso. Cuídate mucho, si no luego sería demasiado tarde para arrepentirte. ¿De acuerdo?
Además de eso, no sabía qué más decir. Frente a él, especialmente en su estado desgastado, cualquier palabra parecía inútil.
Al escuchar mis palabras, una sonrisa pálida apareció en su cara.
—Gracias, lo haré. Ve adentro, también me tengo que ir. Con el clima lluvioso de otoño, deberías ponerte más ropa.
—Entiendo, gracias. Adiós.
Me di la vuelta, pero él seguía parado b