La primera semana, tras regresar a la mansión, Eileen se la pasó enfocada en sus tres hijos, mientras que, por la noche, buscaba la manera de dar con el paradero de John, su hijo desaparecido.
Cada día que pasaba, se sentía peor. Era como si el avance de las manecillas del reloj no hiciera más que alejarla de su pequeño hijo.
—Creo que tendré que contactarme con mis ex colegas —dijo mientras desayunaba junto a Joseph.
Los dos pequeños recién nacidos se encontraban durmiendo en la planta alta,