CAPÍTULO 82 – Quería envejecer junto a él.
VEINTIÚN DÍAS DESPUÉS.
—No puedo, ¡no puedo!, ¡NO PUEDO! —exclamó Eileen mientras se probaba vestido tras vestido.
—Hija, tienes que escoger uno, estamos a solo dos semanas de la boda.
—Lo sé, pero que me lo digas no me tranquiliza, lo sabes, ¿no? —repuso Eileen con el rostro enrojecido.
—Pues no sé por qué tanta prisa por casarse. Ya se habían casado, podrían haber anulado el divorcio —repuso Samanta, alzando una ceja.
—Tu madre tiene razón —dijo Mary, quien estaba buscando un nuevo vesti