UNA SEMANA DESPUÉS.
Eileen se observaba al espejo con incredulidad. Jamás hubiese imaginado que, no solo se casaría por contrato con el hombre más codiciado del país, sino que este terminaría enamorándose de ella.
No podía procesar todo lo que había sucedido en el último tiempo.
La sensación que tenía en el pecho era extraña. Se sentía de la misma manera que en el momento en el que se había casado con Joseph Anderson por contrato, sin embargo, ahora la embargaba la seguridad y la felicidad.