Capítulo 33 - No, no puede ser.
El hombre que se encontraba en el automóvil, estacionado frente al laboratorio de Arnold Johnson, tomó el teléfono del bolsillo de su chaqueta y, tras buscar rápidamente el número de su jefe, le dio a la opción de llamar.
—Señor, Joseph Anderson acaba de salir de Johnson’s Laboratory —le comunicó.
El sujeto, al otro lado de la línea, suspiró, antes de decir:
—Muy bien, síguelo. No le pierdas la pista por nada del mundo. Ahora estoy ocupado, hay demasiado trabajo, pero mantenme al tanto de t