—Repito, ¿prefieres perderlo todo por esta mujer? —preguntó Alfred.
—Si todo significa que perderé todo lo que tú me legaste, bien puedes dárselo a un vagabundo —respondió Joseph.
—Te quedarás en la ruina por una mujerzuela. —Alfred soltó una carcajada—. Juro que no me lo puedo creer. Era lo último que esperaba de ti. De hecho, reconozco que ni siquiera lo esperaba.
—Pues las cosas han cambiado durante tu ausencia y ahora no eres nadie para decirme qué tengo que hacer.
—Muy bien, entonces