Capítulo 8. El terror del chantajista
—¿Quieres destruir Vance Group con estas cifras defectuosas?
La voz de Adrian era plana, pero retumbó en la sala silenciosa.
Aletta se sobresaltó; el bolígrafo que sostenía cayó sobre el escritorio. Clavó la mirada en la carpeta roja que Adrian acababa de arrojar, dejando su contenido esparcido sobre la mesa de vidrio.
—Lo siento, señor. Lo revisaré de nuevo ahora mismo —dijo Aletta con rapidez, apresurándose a recoger las hojas con manos aún ligeramente frías.
Adrian se recostó en su silla, en