Capítulo 46. Nuevas reglas en el dormitorio
—Esta farsa empieza a sentirse demasiado real, Adrian.
Aletta estaba de pie junto al gran ventanal que daba al patio trasero de la mansión. La silueta rígida de su cuerpo quedaba enmarcada por la luz del sol de la mañana que atravesaba el cristal, como si estuviera sosteniendo un peso invisible.
Detrás de ella, Adrian acababa de dejar la bandeja del desayuno sobre la mesita de noche. No se apartó de inmediato; su mirada quedó fija en la espalda de Aletta con una intensidad que ya no podía ocult