Capítulo 50. El cambio de actitud de Aletta
—¿Por qué me llamas señor Vance?
La pregunta salió en voz baja, pero su tono pesó en la habitación, que de pronto se sintió sofocante.
Aletta no se volvió en lo más mínimo; sus dedos seguían deslizándose con agilidad sobre la pantalla de la tableta.
La luz azul se reflejaba en su rostro inexpresivo, apagando cualquier rastro de la suavidad que aún pudiera quedar de la noche anterior.
—Es el trato más apropiado en horario laboral.
Adrian permanecía de pie en el umbral del despacho. Aún llevaba u