Capítulo 52. Mantente en tu lugar
—¿Cuánto tengo que pagar para que vuelvas a sonreír, Aletta?—. Las palabras de Adrian rompieron el silencio en el despacho, que se sentía denso y opresivo.
Aletta, que había estado ocupada ordenando una pila de documentos sobre su escritorio, detuvo el movimiento de sus manos. Alzó la mirada lentamente y observó a Adrian con un rostro inexpresivo y frío.
—¿A qué te refieres?—preguntó Aletta con una calma excesiva.
Adrian se levantó de detrás de su amplio escritorio y avanzó hacia ella con pasos