Capítulo 35. El otro lado de mi jefe
—¿Quién de ustedes quiere perder su trabajo en este mismo instante?— La voz de Adrian retumbó, rebotando contra las paredes de cristal de la sala de juntas hasta crear una vibración sofocante.
Se mantenía erguido, escaneando uno por uno los rostros de los directores que, hacía apenas unos momentos, exigían a gritos el despido de Aletta.
La atmósfera del lugar, que antes estaba cargada de murmullos venenosos, cambió de golpe, volviéndose tan fría como el hielo.
Adrian avanzó hacia la gran mesa d