Capítulo 34. ¿Una mujer barata?
—¿Quién es ese hombre de traje, hermana?
Esa voz débil rompió el silencio de la sala de UCI. Luca parpadeó lentamente; su mirada, antes vacía, ahora se clavó en Adrian, que permanecía rígido junto a la cama.
Aletta contuvo la respiración por reflejo. La opresión que desde la noche anterior le aprisionaba el pecho comenzó a disiparse, sustituida por una oleada de alivio que casi la hizo tambalear.
—¿Luca? ¿Ya despertaste? —Aletta se inclinó con rapidez, tomando la mano de su hermano con sumo cui