La casa estaba demasiado silenciosa la noche anterior a la obra.
No era un silencio apacible, el que acompaña al descanso o la satisfacción. Era ese silencio que se te mecía bajo la piel, que hacía que cada sonido pareciera más fuerte de lo debido. El tictac del reloj de pie resonaba por el pasillo. El zumbido del sistema de seguridad resultaba intrusivo. Incluso mis propios pasos sonaban como una acusación.
Lily estaba arriba.
Lo sabía porque había pasado antes por la habitación de Alice y hab