Yo había tenido tiempo de pensar cómo contaría lo sucedido. Hasta había tenido tiempo de considerar si me convenía tratar de defender a Kaira. Y había decidido que no me servía de nada. En el caso improbable de que mi actitud me granjeara la simpatía de la amazona, su favor no me sería útil. En cambio, su error me aseguraría que Olena no volviera a dejarme a su cuidado y me llevara con ella adonde fuese. Lo cual tarde o temprano sería la frontera.
Así que entre lágrimas falsas y dolores fingido