En el interior del recinto de la tercera planta del museo, las dos obras que habían logrado abrirse paso entre todas las demás ya habían sido seleccionadas.
Eran, precisamente, Burning Sunflowers y The Maiden of Snow.
Las grandes figuras del mundo del arte debatían sin descanso sobre cuál de las dos merecía alzarse con el Juliet Rose Award.
La gran final estaba a punto de convertirse en una auténtica mesa de discusión, por lo que el presentador salió apresuradamente a calmar la situación.
—Maes