No sabía en qué momento Hiram había retirado la mano de su hombro. Sylvia giró el rostro y lo vio mirando fijamente la pintura, con una ferocidad encendida en los ojos, como si el fuego estuviera a punto de prender en su interior. Su respiración se volvió cada vez más profunda y pesada.
¿Qué tenía esa pintura para provocarle semejante reacción?
De pronto, Hiram apartó la vista del cuadro y la miró bruscamente. La observó con tal intensidad, como si en su rostro se ocultara algún monstruo o demo