Martin observó la expresión de Hiram. Al ver que no parecía disgustado por el hecho de que Sylvia hubiera mentido y engañado a todos, no pudo evitar tantear el terreno:
—Señor Hiram, ¿quiere que baje yo…?
—No hace falta —respondió Hiram, como un simple espectador—. Veamos cómo se las arregla sola para salir de esta.
—Sí, señor —contestó Martin, y continuó observando la escena desde arriba.
Abajo, Sylvia estaba rodeada por la multitud. Maggie se mostraba agresiva y dominante; Bella, con los ojos