Un haz de luz irrumpió en los ojos de Sylvia.
Al principio fue solo una línea; luego, un destello más amplio… hasta que finalmente distinguió una ventana bañada por la luz del sol y paredes completamente blancas.
Dolía.
Todo su cuerpo dolía como si un camión la hubiera atropellado.
Con movimientos torpes y lentos, alzó la mano.
Vio un clip en su dedo índice, una vía perforando el dorso de su mano, y una bolsa de suero goteando lentamente.
En la punta de la nariz, todo era olor a desinfectante.