POV: Narradora Omnipresente
El eco de la orden de Astrid rebotó contra los altos muros de piedra del Palacio Dorado, cortando el viento helado como el filo de una guadaña.
“¡Matenlos a todos!”.
La exigencia de sangre quedó suspendida en el aire, mezclándose con la respiración de lobos y el hedor metálico de la carne cruda esparcida por la nieve.
La Reina consorte, envuelta en su lujoso abrigo, mantenía el brazo sano extendido, señalando con un dedo tembloroso a la mitad de su propia manada. A l