Mundo ficciónIniciar sesiónSigrid alzó la vista. La vulnerabilidad en sus ojos dorados fue absorbida por la intensidad ardiente de la mirada de Haldor. La mezcla de olores en el aire —la lluvia fría, el almizcle de la sangre derramada, y el propio aroma embriagador del pino negro y ozono que emanaba de ambos— actuó como un catalizador explosivo.







