POV: Sigrid
Habían pasado tres horas desde que salí de las cenizas del ala norte. Mis heridas físicas eran inexistentes, la protección de la Diosa Luna había actuado como un caparazón absoluto, pero mi alma estaba en carne viva porque observaba a Fenrir, que yacía en una cama de mármol blanco, rodeado de curanderas que susurraban sobre su condición.
Mi hijo ya no era un niño.
El estrés del incendio y la fusión mágica habían terminado de forzar su crecimiento. Ahora parecía un adolescente formad