Acepté la copa servida por Aren con agradecimiento, y observé cómo Aren se sumergía en su violenta tarea con el cuerpo del conejo muerto. Él agarró el cuchillo más grande de los que había sacado de la alacena de la cocina, este era un cuchillo que muchos identificarían como el cuchillo de los asesinos seriales, puesto que su tamaño era exagerado, pero perfecto para cortar de un solo intento una cabeza de un cuerpo humano.
Mientras escucho que Aren se dedica a afilar el filo de sus cuchillos co