"¡DÉJANOS EN PAZ!".
Me quedé helada. ¿Nos...?
Y entonces me di cuenta. Sabía a qué me recordaba su comportamiento. Iba a proteger su territorio inmediato de cualquier cosa y persona que percibiera como una amenaza. Y ahora mismo, Padre era un intruso, una posible amenaza que podía separarme de Xaden.
"M*erda...". Padre maldijo, su voz sorprendentemente teñida de terror. "¡V-Voy a pedirle la llave a Sarah! Pronto saldrán-".
"¡No lo hagas!", grité.
"¡Eso solo empeorará las cosas! ¡S-Solo vete