Comprendí cuando su sonrisa creció y sus ojos se volvieron increíblemente grandes.
"Tú eres la criada que vi antes", le dije, entrecerrando los ojos.
Se rio entre dientes y se mordió el labio inferior.
"Culpable", dijo, encogiéndose de hombros.
"No lo entiendo...", dije, mirando a Emily antes de volver mi atención a Mia.
"¿Tú eres la princesa?".
"Sí", respondió. "Soy la princesa. Solo fingía ser una criada para poder recorrer y explorar el palacio sin que me molestaran. Fue un ac