"He estado mejor", admitió. "Pero la medicina que me dieron los médicos me ha ayudado mucho".
Nicolás asintió; el estómago se le retorcía aún más.
"¿Cómo ocurrió esto?", le preguntó mientras se acercaba a su cama. "¿Quién te hizo esto?"
"Dijo que era un sirviente, pero no era verdad", dijo ella en voz baja, mirándose las manos. "Fui una estúpida al creerle".
"No digas eso; no eres estúpida, Maeve", le dijo él con firmeza. "Él pagará por lo que hizo. Yo mismo me aseguraré de ello".
Ella