Xaden se erizó a mi lado. Cuanto más se prolongaba la conversación, más inquieto se volvía... y más pánico me daba. No estaba segura de si se debía a los celos o a su impulso como alfa de reclamarme, pero fuera lo que fuera, no era bueno. Podía sentir cómo su ira se desprendía de su cuerpo en oleadas y, con cada segundo que pasaba, me preocupaba más y más por el alfa desprevenido que había entre nosotros.
"De verdad que no pasa nada", le respondí tan rápida y sinceramente como pude. "Es un ho