El acercamiento a la isla fue un viaje a través de un cementerio. El sol poniente se desangraba en el horizonte, tiñendo el mundo de tonos naranjas y carmesí, un telón de fondo apropiado para una tierra hecha de hueso. No era una masa sólida de roca, sino una vasta e intrincada red de esqueletos entrelazados. La caja torácica de algún leviatán colosal formaba una serie de cuevas arqueadas. La columna vertebral de una gran serpiente marina creaba una cresta dentada y traicionera que recorría tod