La grabación de Mara tenía cuatro minutos y treinta y dos segundos.
Adriana la escuchó primero sola.
No fue una decisión estratégica. Fue instinto. Cuando Damián encontró el dictáfono antiguo en la caja intacta y logró conectarlo a un cargador, la voz que salió de ese aparato no pertenecía al expediente ni a la guerra ni al ministerio. Pertenecía a su madre. Y aunque Franco estaba en el apartamento, aunque Damián esperaba junto a la puerta del despacho, aunque todo lo que encontraran debía proc