Mundo ficciónIniciar sesiónBeatrice llegó a la fiscalía el miércoles.
No pidió aplazamiento. No mandó a sus abogados primero para negociar condiciones. Llegó puntual, con el mismo marfil de siempre y esa calma específica que en otra época Adriana había leído como sofisticación y que ahora leía como lo que era: la compostura de alguien que decidió exactamente lo que va a decir y que ha practicado durante décadas la d







