La declaración llegó a las nueve de la mañana.
No entró por el sistema legal. Beatrice era más precisa que eso. Llegó como comunicado de la Fundación Ferrer-Costa, la entidad familiar que había construido durante veinte años como plataforma de influencia bajo el lenguaje impecable del bien público. El texto hablaba de irregularidades históricas en la gestión patrimonial de familias de la región y llamaba a una revisión transparente de los procedimientos que afectaron a personas sin representaci