**Punto de vista de Valente**
La conduje a Aria por el corredor lateral, alejándonos del salón principal y del ruido lejano de los preparativos de la fiesta. Su mano estaba en la mía, pero seguía mirando hacia atrás por encima del hombro, con pasos vacilantes.
—Valente, Leo…
—Está a salvo —le dije otra vez, manteniendo la voz firme pero baja—. Lucca, Elisa, seis guardias, doce cámaras solo en ese jardín. Ahora mismo está más seguro que nosotros dos juntos.
Aun así, no se relajó. Podía sentir la